El Castillo Ambulante

28 Agosto 2008

¡¡Rafting!!

Archivado en: Escuadra Tendeñera, Viajes — Goncho @ 11:29 am
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A la mañana siguiente, tras haber dormido escasas 4 horas y tras un tranquilo desayuno, de nuevo montamos en los coches para poner rumbo hacia el pueblo de Carcavilla donde realizaríamos las actividades preparadas para este dia.

La primera de ellas me fue desvelada bastante más rápido de lo esperado, ya que las barcas se podian ver desde el parking y la gente ataviada con neopreno esperando su turno para que les dieran el resto del equipo para hacer… ¡¡RAFTING!!

(Poca sorpresa teniendo en cuenta que ya estaba en el título, ains…)

La parte de la preparatoria fue simple. En el vestuario nos colocamos un pantalón de neopreno y fuera nos dieron chalecos, pala y casco. Al contrario que en Campo, donde se sale directamente de los vestuarios con las barcas y te pasan a buscar por el final del recorrido con el coche, aquí nos llevaron un trayecto de unos siete kilómetros hasta un pequeño embarcadero de la orilla del Gállego en un minibus.

La Escuadra Raftinguera

La Escuadra Raftinguera

Tras las fotos de rigor, embarcamos en dos botes diferentes y los monitores/guías nos enseñaron los preceptos básicos del rafting.Al igual que con el buceo, todo me sonaba a chino en la teoría. Demasiados datos en poco tiempo. Me hizo mucha gracia el término “Rock&Roll” para el movimiento por el cual te bajas del flotador y te proteges en el interior de la barca.

Comenzamos a remar para posicionarnos en la corriente del rio, que nos trasladaba lentamente por su cauce, mientras nuestro guía, nos explicaba lo que nos encontraríamos en el siguiente paso. Navegamos durante algo más de hora y media pasando por rápidos, surfeando en remolinos, bañandonos, practicando el descenso sin barca, viendo buitres en la orilla, a unos 3 metros, mirándonos con mala cara… pero lo mejor, sin duda, fueron lo abordajes.

Hacia la mitad del recorrido, mientras navegábamos plácidamente en un remanso del rio, a nuestro guía se le ocurrió la brillante idea de intentar abordar a la barca de los otros 4 integrantes de la escuadra. La cosa estaba de la siguiente manera: por un lado, Marcos y Willy por delante, Héctor y un servidor, junto con una pareja de Cádiz -aún le debo una cerveza al chaval- en una de las embarcaciones. Javi, César, Fer y Quique en la otra, junto con otra pareja. El monitor propuso realizar una “Navegación indiferente” hasta que se situaran a nuestro lado y saltar a la otra embarcación, intententando tirarles al agua.

Bajando rápidos

Bajando rápidos

Pasado un rato, parecía que no se acercaban, así que giramos la barca y remando contra corriente fuimos directos a por los demás miembros del grupo. El choque se pordujo por el lado de estribor y mientras uno amarraba la cuerda, los demás saltábamos para intentar el abordaje. Huelga decir que acabamos todos en el agua, riendo como las malas bestias que somos y habiendo pasado un rato increible.

Lo realmente entretenido estaba por llegar. La barca que llevabamos delante -la cual ya nos había retado a lo típico de “El último paga las cañas”- se animó al vernos, y pasados unos minutos gritaron desde lo lejos: “¡ABORDAJE!”

Les oimos. Y las dos barcas, remando al unísono de las atronadoras voces de los que marcaban el ritmo a la orden de “¡Bogad!”, volaban sobre las aguas como drakkars en el mar del norte, acosando a la desvalida barca de pesca, cuyos cuatro remeros no daban abasto paleando el agua.

El achique de nuestros retadores no consiguió calmar nuestras ansias de venganza y minutos más tarde también se doblegaron bajo nuestro yugo, cayendo al agua como viles grumetillos. Este momento fue aprovechado por los que creíamos nuestros aliados para atacarnos de frente, y una vez más la reyerta acabó con casi todos los participantes remojados y de lo más alegre.

Tras pasar por rápidos con nombres tan variopintos como “Lo siento” -Willy, ¡gran remojada!- y “La nariz” nos dimos un último baño, antes de llegar al punto de recogida, donde una furgoneta nos llevó hasta Carcavilla.

Ya cambiados y mientras esperábamos al chófer, dimos buena cuenta de unas cervezas en uno de los bares del pueblo, mientras los demás se adelantaban para ir preparando la lasaña.

Una vez que llegamos a Morán, acudió el último que faltaba para completar el equipo. Javi llegó justo para comer y participar en la actividad de la tarde. Algo que me dejaría secuelas durante muchos dias. -Al menos me dejó ingente cantidad de moratones-… PAIN-tball.

Tampoco somos nosotros, pero podriamos serlo...

Tampoco somos nosotros, pero podríamos serlo...

He subido las fotos del rafting (no todas, que ocupan un montón) y las del buceo hasta que he sobrepasado el límite de Flckr. A partir del uno del mes que viene, seguiré subiendo las demás.

Ciaoo…

27 Agosto 2008

La caida de Luesia (Vol. 2 de la saga “Despedida de soltero)

Archivado en: Boda, Escuadra Tendeñera, Viajes — Goncho @ 10:54 am
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El abismo se abría ante mi, pero ciego como estaba no podía saber de qué manera ni a donde iba a caer. Una mano agarró la capucha. Una voz me instaba a saltar. Un salto de fe, como Indiana Jones en “La última cruzada”. Pero no me sentía como Indy. Me sentía como un corderillo que ve el cuchillo aproximarse sin poder correr al tener las patas atadas.

Fingiendo una tranquilidad y un valor que realmente no tenía, levanté mi pie derecho y salté ligeramente. La capucha se quedaba en la roca, mientras mi cuerpo descendía vertiginosamente hacia el agua. Se habían portado bien. Un salto de no más de tres metros y uno de los secuestradores en el agua, para cualquier imprevisto.

Mis posaderas impactaron con el agua décimas de segundo después y la sensación de verme rodeado de agua fresca, fue superada velozmente por la de estar sumergido y necesitar volver a la superficie. Nadar con coderas y rodilleras es algo más complicado de lo que parece.

La luz de un farol se proyectaba sobre el agua, en el lugar en el que instantes después de emerger mi cabeza, uno tras otro fueron cayendo a mi lado los integrantes del particular grupo de secuestradores. La parte más dura ya había pasado, aunque en ese momento todos se empeñaban en hacerme creer que algo peor estaba por venir.

Aunque sin la capucha, la poca luz que había me impedía ver el lugar en el que nos encontrábamos. Aparentemente un páramo alejado de cualquier civilización. (Después supe que estan en Luesia y que muy cerquita hay un camping). Una vez llegados a los coches, mi cabeza volvió a ser cubierta y tras un trayecto que se me hizo eterno, llegamos al pueblo “Secreto” que iba a ser nuestra base de operaciones de ese fin de semana. Secreto va entre comillas, ya que al llegar vi el nombre en el forjado de las tapas de alcantarilla, y en la casa rural en la que estabamos alojados, lo ponía por todas partes. Morán de Gállego fue nuestro destino y Casa “El Rey” nuestro hospedaje.

Tres plantas de casa, para hasta 15 ocupantes y un salón que podría albergar la final de la superbowl (¡Sageraoooooooooooooo!) nos esperaban para montar la juerga mundial. PlayStation, Singstar, Proyector, cartas, películas (propias y hollywoodienses) y sobre y ante todo, mucha comida y mucha bebida.

El menú con el que me deleitaron los mejores chefs de los golfos de mis amigos, consistió en una cena a base de los nunca bien ponderados tacos del maestro César, La lasaña con extra de todo menos de laminas de pasta de Quique x2, y una parrillada a cargo de los fogoneros Marcos y Javi. Todos ellos, siempre bien acompañados de los pinches oportunos.

Así pues, la primera noche comimos a la mexicana dando buena cuenta de una ingente cantidad de carne picada, pimientos, cebolla, tomate… y con una sobremesa en la que no faltaron las historias, los chistes ni la siempre recurrente película propia de la Escuadra Tendeñera.

Por mi parte, esperaba alguna putada durante la noche. Y no me equivoqué.

Mientras estaba en la cama, toda la tropa apareció en mi cuarto y se abalanzó sobre la cama (No sé como aguantó la pobre). Aprovecharon para meterme mano y darme collejas a cascoporro, pero se portaron bien el resto de la noche y me dejaron dormir. Supongo que la razón era para que descansara, debido a que tenía preparado un dia muy intenso, que empezo con…

No somos nosotros, pero podriamos serlo...

No somos nosotros, pero podríamos serlo...

26 Agosto 2008

Los “Secuestros express” proliferan en la piel de toro

Archivado en: Uncategorized — Goncho @ 2:49 pm

Y es que yo sufrí uno en mis propias carnes el viernes. Pasé un miedo aterrador. Y la historia dice así:

El viernes me encontraba en mi casa nueva -diría limpiando y acomodando cosas, pero estaba tumbado en el sofá- cuando de repente sonó dos veces el timbre de la puerta.

Despacio me incorporé del sillón, frotándome los ojos y hablando no demasiado bien del cuerpo al que iba pegado el dedo que me estaba tocando… el timbre.

-¿Si?- Pregunté quizá un tanto adormilado.

-Somos tu peor pesadilla ¡Jijijiji! ¡Abre!-

Quizá por lo imperativo de la voz me vi obligado a pulsar el boton de apertura. La curiosidad me hizo abrir la puerta y mientras observaba como las sombras que ascendían por la escalera se multiplicaban y engrandecían, el terror ya había atenazado todo mi cuerpo. La horda había conseguido entrar y yo les había abierto la puerta.

Una marabunta de gente de aspecto de lo más variopinto penetró en lo que era el santuario de mi hogar, y colocando un papel frente a mis ojos tan sólo dijeron: “Firma”

Una nota en la que daba mi consentimiento para ser utilizado en multitud de experimentos que ni siquiera mi imaginativa psique se atrevía a mostrar. Su brutalidad era tal que llegaron a despojarme de la ropa y me hicieron poner otra más acorde con sus propósitos.

Empujado sobre mi propio sofá me colocaron una capucha en la cabeza y una vez aislado visualmente del mundo, procedieron a tomar fotos de mi lamentable estado y a mandarlas a mi familia probablemente para pedir un rescate. (OffTopic: Esto no estaba previsto, fue idea mia, jejeje.)

Engrilletado, y ciego. Así me encontré el viernes por la tarde, en un coche con dirección a ninguna parte y con el terror como único compañero de viaje.

Mis captores pararon en varias ocasiones, intercambiaron conductores -supongo que para distraerme- y tras lo que a mi me parecieron horas, nos detuvimos definitivamente y me hicieron salir del vehículo.

Me dejaron solo. Aislado. Dándome órdenes mediante un aparato de radio vetusto, del que prácticamente sólo escuchaba la estática. Rieron a mi costa durante todo el tiempo que duró la prueba, hasta que llegados a un punto, me agarraron por los brazos y me llevaron ellos mismos a un punto determinado con antelación, y que significaría el fin.

Mis pies estaban apoyados ínfimamente sobre la roca. Sabía que el vacío se extendía ante mi, con esa sensación de quien está asomado en la ventana y cierra los ojos sabiendo que bajo él no hay nada.

Esa noche no pensaban devolverme a mi casa. No pretendían pedir ningun rescate.

Pretendían hacerme pasar el mejor fin de semana de mi vida, y lo consiguieron.

25 Agosto 2008

La despedida más dulce

Archivado en: Boda, Escuadra Tendeñera, Viajes — Goncho @ 12:27 am

Apenas pasan diez minutos de las doce y antes de irme a acostar, teniendo en cuenta que mañana tengo trabajo para cansar a un toro, quiero desde este humilde blog, agradeceros a todos el esfuerzo y cariño demostrado en este fin de semana. Nunca jamás, nunca podría -ni quisiera- encontrar amigos mejores que vosotros.

GRACIAS por hacerme pasar un increible fin de semana, no sólo por las actividades, sino por la compañía, los gestos, las risas, el teatro, la confianza. A todos y cada uno, muchas gracias.

Fer, sacando como siempre -en esta ocasión mucho más- tu paciencia y alegría.

Javi Blasco, hermano, que lo das todo por los amigos.

César, pendiente de cada detalle y sin vacilar al ayudarme.

Javi Pérez, arrimando el hombro y participando hasta en los detalles más dificiles para ti de la fiesta.

Marcos, primo, la alegría de cualquier sarao y conmigo en este fin de semana.

Willie, la personalidad arrolladora que admiro y envidio -sanamente- por igual.

Quique, que parece que actúas en la sombra y soportas el peso y la responsabilidad de aguantarme calladamente.

Héctor, las palabras sobran y poco hay que pueda decirte que no haya dicho ya.

Este agradecimiento, hecho por las circunstancias de mi despedida de soltero, no abarca sólo dos dias. Las gracias os las doy por todos los años, alegrías, sinsabores, penurias, juergas, partidos, partidas, cervezas, risas y lágrimas que hemos compartido y en las que me habeis tenido que aguantar a veces. Porque soy lo que soy gracias a vosotros, porque me habeis ayudado a levantarme cuando me caía y ahora estais conmigo cuando más feliz me siento.

Muchísimas gracias por un fin de semana perfecto y por regalarme vuestra compañía. Sois los mejores.

Quique, César, Willie, Javi B, Marcos, Goncho, Javi P. Fer y Héctor

Quique, César, Willie, Javi B, Marcos, Goncho, Javi P. Fer y Héctor

22 Agosto 2008

Letargo

Archivado en: Boda, Escuadra Tendeñera — Goncho @ 8:55 am
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Lo sé. Había prometido contaros las fiestas de San Lorenzo en Huesca, y las de Campo, pero llevo una semana horrible de trabajo y , como espero comprendais, no tengo tiempo para nada.

Este fin de semana mis queridos amigos me han preparado la despedida de soltero, para la cual, me han pedido que lleve una lista de cosas, que si bien no resultan extrañas por separado, juntas pueden ser una combinación muy peligrosa. Tenga en cuenta el lector que yo no tengo ni repajolera idea de qué es lo me ha preparado la escuadra. Aquí está la lista en negro, y la valoración o posible uso en rojo. El lunes os diré si he acertado…

- Colchón hinchable

Obvio si se sabe que se me llevan fuera de casa durante dos noches. En algún sitio tendré que dormir. ¿O tal vez es para ellos y yo voy a dormir al raso?…
- Pantalón resistente (corto o largo o desmontable o pirata… da igual)

Esto está bien. Un pantalón resistente será porque vamos a realizar alguna actividad que lo requiera. O eso, o quieren comprobar la resistencia de las costuras de un pantalón…
- Pantalón verde (da igual que sea de chándal)

Esto es lo que más perdido me ha dejado. Me ha costado horrores encontrar uno, y ni siquiera es verde del todo…
- Calzado deportivo cómodo

Bien, algo fácil.

- Desatascador

Hmm… Ni idea del uso que le pueden haber dado a un desatascador estos chicos. Quizá me lo pongan en la cabeza y jueguen a lanzar la herradura…
- Chanclas

Utiles y necesarias en todo viaje.
- Embudo nuevo

Esto es para ponérmelo en la boca y hacerme tragar cerveza si no colaboro voluntariamente a emborracharme, seguro…
- Neceser con equipo básico de higiene, que incluirá una cuchilla de afeitar

Si estais pensando en depilación, haber pensado mejor en cera…
- 10 gomas para el pelo

Otro de esos artículos que no llego a imaginar para qué lo necesitan…
- Un par de camisetas

Si no tendría que ir desnudo.
- DVD película y fotos de Sierra Tendeñera

Esto lo tiene Fer. Como mis mandos de la Play. ¡Acuérdate de llevarlos!
- Chaqueta o jersey

Si en esta época del año necesito Jersey, es que se me llevan muy al norte, o que la madre de alguno le habrá dicho que me lo lleve por si refresca.
- Calzador

Lo siento pero esto no lo he conseguido. No sé si es muy importante, pero me ha resultado imposible. Ni en los chinos tienen calzadores…
- Linterna

Tres me llevo. El faro, la dinamo y la de pilas.
- Coderas

No tengo, emplearé unas rodilleras del trabajo que darán el pego.
- Play Station II con Singstar y micrófonos

Al menos esto sé que no tiene segundos usos, sólo cantar…
- Guantes de fregar

Esto es porque si nos vamos de cena, harán un “sinpa” y me tocará fregar para amortizar la cuenta.
- Bañador

Me llevaré a alguien que me bañe… (Lo has pillao Jezú!!)
- Una bombilla

Debe ser que vamos a algún sitio sin luz. Piden bombillas y linternas…
- 1/2 docena de huevos

He comprado 10, pero espero sinceramente que no sean para cocinar. Los he cogido del sector de “Todo a granel” de Alcampo.
- Toalla

Otra sencilla.
- Un tampón (sin aplicador y sin usar)

Mi hermana lo tenía preparado en casa cuando llegué. Está en el ajo la muy…
- Muda para tres días

¡¡Yo que pensaba darles la vuelta a los calzoncillos!!
- Bolsas de plástico

Para meter la ropa sucia no serán, seguro…
- Gorro de baño

¿Para que no se me moje el pelo en la ducha?
- Cinturón de cuero

Sin pantalón tiene pocos usos. Entre ellos el de azotar indiscriminadamente a amigos cabrones que te hacen jugarretas en las despedidas de soltero.
- Gafas de ver

Con loctite a las orejas, como siempre…
- Máscara de bucear

Bañador+Gorro de Baño+Gafas de Buecear = quién sabe…
- Bolsa o mochila para transportar todo el material

No, si en la mano no pensaba llevarlo…

Ahí lo teneis… da miedo ¿verdad?.

14 Agosto 2008

De fiesta a fiesta y tiro por que me toca…

Archivado en: Escuadra Tendeñera, Submarinismo, Viajes — Goncho @ 9:16 am

Aunque parezca raro, sigo siendo yo el que escribe. Me voy de fiestas al pueblo de Silvia, lo que conlleva otro finde sin aparecer por aquí.Me vuelvo un parrandero conforme mayor me hago, jeje…

¡¡Tampoco podéis quejaros que he posteado todo el viaje a Murcia!! Aunque me he dejado de poner fotos y demás, las subo a Flickr para que podais verlas y os pongo aquí la que me parece más representativa, ya que salimos todos los protas (Los novatos) pertrechados para hacernos a la mar.

Los "apuestos" buceadores, antes de la inmersión

De Izq a Dcha: "Gah", Willy, Jose, Javi, Quique, Carlos (Sentado), Goncho y Miguel

Teneis más fotos en la cuenta de Flickr para que las podais ver, en el banner de la derecha. Me he dejado muchísimas anécdotas que contar, personajes que mencionar y situaciones que mejor olvidar (…I will walk five hundred miles…) pero todas ellas requieren que cada uno de los protagonistas la cuente a su manera. No voy a ser sólo yo el que lo haga, así que desde aquí insto a todos los que allí estuvimos a que me envíen las anécdotas que recuerdan o algún episodio que yo, por olvido o desconocimiento, pueda haber omitido, via mail o mensaje en este post. ¡Animaos! Que aún quedan por mencionar Skunk, las vivencias del Miguel, canciones a toda pastilla por el paseo de La Azohía…

Un saludo

13 Agosto 2008

Deeper in the ocean

Archivado en: Escuadra Tendeñera, Submarinismo, Viajes — Goncho @ 12:08 pm

(Advertencia previa: puede que la narración de hoy esté ligeramente exagerada, para darle una mayor intensidad al texto. Conmprendedlo, si no lo hiciera así, tendría poca gracia.)

Hoy si. Hoy era el gran dia.

Recogieron las tiendas velozmente, guardando todo en los coches dispuestos a salir tempranamente hacia Cabo tiñoso. Un último vistazo al camping, que decía más “hasta luego” que “adiós”, fue suficiente para terminar con una estancia de cuatro incómodas aunque placenteras noches.

Los motores de los vehículos ronroneaban en cada una de las curvas del camino, mientras pasaban junto a los bares recién abiertos del paseo de Isla Plana y La Azohía. Dejaban atrás “El Dieguito”, refugio de cada desayuno de los dias anteriores, y prosiguieron hasta la playa desde donde pretendían embarcarse en la última de las gestas tendeñeras.

El frenetismo previo a una inmersión, preparando cada uno de los equipos y comprobando los detalles, sólo podía ser comparado com la alegría de los cuatro novatos ante el reto que llevaban dias esperando.

Los binomios Willy – Javi, Quique – Gon, repasaban juntos por última vez señas y gestos que podían necesitar bajo el agua. El remolque ya estaba cargado con las botellas, plomos, equipos ligeros y los neoprenos colocados. Tan sólo restaba embarcarse ya para realizar la primera inmersión a profundidad de sus vidas. Por su parte, César y Fer, mucho más tranquilos siendo ya veteranos en estas lides, pasaban junto a sus amigos, alentando y tranquilizando con cada palabra, ayudando ante cualquier dificultad.

El mar presentaba calma total, mientras la lancha se deslizaba suevamente al salir del puerto. Navegando junto a los acantilados del Cabo tiñoso, bajo la torre de vigía que preside el lateral de la bahía, los 12 tripulantes de la lancha disfrutan, cada uno a su manera, del pequeño trayecto hasta el cabo de inmersión. César, relajado, tumbado tranquilmente sobre la proa de la embarcación, saca fotos a todos. Fernando, junto a Goncho le comenta detalles del lugar en el que van a realizar la inmersión. A su lado Gah, con la melena al viento, la vista fija en un punto lejano y estable, por razones que sólamente él conoce, y gesto relajado. Willy, Javi y Quique, frente a ellos, aprovechan para reir a mandibula batiente, recordando lo comentarios y anécdotas de los dias anteriores junto a Jose y su hijo, que hoy les acompaña en la inmersión. Miguel, un tanto ajeno a las chanzas de los componentes de la Escuadra, aprovecha para dialogar con Carlos y “El Pirata” junto a la patrona de la embarcación.

Una pequeña cala cerrada al mar y sólo accesible por barco, era el destino elegido por Carlos para el descenso. Uno a uno empezando por Gah, fueron tirándose al agua sin los equipos. Tras el montaje que duró un buen rato y ya juntos por binomios, comenzaron el descenso Javi y Willy por el cabo de anclaje del barco. Ya entonces Goncho notaba un peso excesivo, que ni con el Jacket hinchado le permitía permanecer a flote. En un principio todo fue achacado a su inexperiencia y jose dio la señal para bajar.

El agua ya les envolvía por completo, situados a unos cuatro metros. Quique bajaba con soltura, compensando cada poco tiempo y dando el “OK”, pero Goncho no. Durante minutos que parecieron horas, los oidos dolían como agujas al rojo penetrando el tímpano. segundos antes de abandonar la primera inmersión, Jose dio a Quique la orden de seguir bajando, al ver que uno de los componentes del binomio que componían Javi y Willy subía también.

Con las parejas rotas y ya en la superficie, Goncho y Javi ascendieron a la barca, lamentando el no poder seguir a los compañeros a las profundidades del mar.

La primera cabeza asomaba en la superficie después de veinte minutos. Gah, mareado, debía abandonar también la inmersión y al subir a la lancha. Vomitaba profusamente hasta la papilla elemental.  Los demás ya subían también interesandose por los problemas de sus compañeros.

Carlos los miraba a uno y otro alternativamente, como un padre miraría a un hijo que le acabara de decepcionar.

- ¿Qué ha pasado chicos?

-Ninguno de los dos hemos podido compensar adecuadamente. Yo me hundía y he empezado a descender muy tenso y cansado. No me concentraba -. Replico Gonzalo.

-Pero lo vais a intentar de nuevo, ¿verdad?-.

Era una pregunta con la respuesta escrita desde el momento en el que ambos subieron a la lancha. Ninguno de los dos pensaba abandonar, ese no es el espiritu de la “Escuadra Tendeñera”.

Siempre adelante, sin reblar… (O “No paramos por nadie” depende de la situación)

Carlos miraba de arriba a abajo los plomos de Goncho.

-Ya sé por qué no te mantenía el chaleco a flote. Vas sobrecargado, llevas 16 kilos en lugar de 12. ¿Quién te dió este cinturon?-. Inquirió Carlos.

-Jose. Yo ni me paré a mirar cuanto llevaba-. Respondió Gon.

-Muy bien. Voy a quitarte el sobrante para que vayas más relajado-.

Pertrechados de nuevo en el agua y ahora junto al “Pirata”, los dos se aproximaron a las rocas, para realizar el descenso progresivo sin cabo, más tranquilo. Mientras, los demás realizaban su segunda inmersión.

El peso que habían quitado del cinturón se notaba. Más relajado, sin cansancio, Gonzalo no tuvo ningun problema en compensar. Javi por su parte, iba bajando junto a él y consiguió tras varios intentos desbloquear el tapón que le evitaba bajar con tranquilidad.

Ahora si notaban la relajación que proporciona flotar en el fondo marino. Las rocas ofrecía una vida inimaginable desde la superficie. Estrellas de mar, cangrejos, huevos de sepia, peces de mil tonalidades… Cualquier descripción resulta insuficiente para explicar lo que bajo el agua se vive durante una inmersión.

Tras la parada de seguridad, ambos emergieron radiantes -Goncho algo mareado-, tras haber completado el curso. Una vez en la lancha ya con todos los compañeros, Carlos preguntó a Jose si todo había ido bien. Con un gesto más que convincente y unas pocas palabras, el mentor quedó contento y se volvió sonriente hacia sus dos alumnos más tardanos.

-¿Todo bien?-. Dijo levantando su mano, uniendo indice y pulgar en ese gesto característico de los buzos.

-Todo bien-. Respondieron al unísono Javi y Goncho repitiendo el gesto y sonriendo.

La paella de Dieguito, aunque tardana por causas ajenas a la voluntad de los comensales, culminó cuatro dias espectaculares, que ahora sí sabían que jamás iban a olvidar. La consolidación de la Escuadra Tendeñera con la incorporación del nuevo miembro, así como las confidencias y desvelos por culpa de los tigres que dormían junto a ellos en el camping, unieron a los, ahora ya, seis buzos más que nunca.

Y todo lo demás, quedará en la memoria y retina de los que allí fueron…

11 Agosto 2008

Bajo el mar

La mañana lucía radiente una vez más, con el mar tranquilo cual plato de sopa, mientras “La perla Negra” – quién quiera saber qué es, que lo busque en un post anterior- navegaba una vez más, hacía “El Dieguito” para desayunar antes de lo que iba a ser la primera inmersión para Javi, Willy, Goncho y Quique “Bobesponja” (El mote se lo puso él mismo, mientras sufría los efectos de una ensaladilla en conserva, precalentada durante algo más de 24 horas en un coche a 45 grados). (más…)

8 Agosto 2008

Que haría cambiar sus vidas para siempre…

… o tal vez no. O si. Bueno, al menos las cambio un rato.

Se llamaba Rubén, y apareció mientras todos esperaban a Carlos sentados ya en los bancos del Centro de buceo Cabo Tiñoso.

-¡Buenos dias, chicos! un dia perfecto para dar clase -, comenta Carlos, con su habitual sonrisa- Jose, ven un momento por favor. necesito hablar contigo.

Goncho, algo atento a lo que decían los profesores, escucha claramente explicar que el joven recien llegado, es el hijo de una conocida de Carlos. De un metro setenta de estatura, gafas redondas que le daban un aire intelectual, y pose remarcadamente Freak, poseía todos y cada uno de los elementos para cambiar la vida de los integrantes de la Escuadra: todos habían puesto el punto de mira en él. Pobre chaval. No sabía lo que le venía encima…

Las clases de la mañana transcurrieron como el dia anterior, bajo un sol achicharrante. Los temas básicos de buceo, dejaron paso a la física y la química aplicada al submarinismo, tema en el que el querido novato era un consumado experto. No en vano, estudiaba la carrera de químicas…

…desde hacía 14 años. Ya le vale.

Como decía, se presentó como un consumado experto en la materia técnica del curso, aplicando su cuidada experiencia a cada comentario de Carlos. Gracias a eso, obtuvo el primero su mote de buceador. A partir de ese momento, de esa primera clase, fue conocido con el sobrenombre de  “El Gah”. (Era debido a su dificultosa o nula pronunciación de la letra S final en las palabras y su sustitución posterior por una H. Así pues, la palabra “GAS” queda “GAH”. Sin embargo pronunciaba perfectamente la S en “GASEH” ¿Se ha notado la ironía?, ¿si?, perfecto…)

Llegó el momento de realizar la segunda práctica en el agua, pero debido a la nueva incorporación, hubieron de repetir todo lo aprendido el dia anterior, que dicho sea de paso, no vino nada mal. Parecía que al pobre Gah le costaba hacer la maniobra del despistado en la playa, y eso que la traía puesta de casa. Mientras el pobre se reponía de los contínuos ahogos, los demás proseguían entrenando, ahora ya solos.

Los chistes y juegos continuaron durante todo el dia, cosa que alejaba a Gah del resto del grupo. Normal sabiendo que los demás se conocían desde hace tanto tiempo que preferían olvidarlo, por que se sentían viejunos. La tarde estaba reservada para la primera práctica de inmersión, ya con el equipo pesado, que sin embargo se retrasó al domingo debido a la llegada de un nuevo amiguito al grupo.

Fue un dia de presentaciones y Míguel (Otro castizo valenciano), un alumno que debido a problemas de oido no pudo completar el examen en su momento, acudió para completar el grupo que ahora pasaba a ser de seis miembros. Y de seis personas también.

Una vez más, y tras la llegada de un nuevo integrante, debieron repetir las mismas técnicas en el agua por la tarde. Para no hacer exactamente lo mismo una y otra vez, Carlos se dedicó a añadirle puntos de dificultad a los ejercicios. Colocarse las gafas bajo el agua, vaciándolas y expulsando el aire que quedaba para vaciar el snorkel mientras tarareas la canción de los pitufos y un calamar te pinza un huevo. Bueno, esto último a lo mejor es un poco exagerado, pero la complicación les hizo tener una mayor confianza en ellos mismos a la hora de afrontar el reto del dia siguiente.

Una vez cenados, en esta ocasión con unos bocadillos varios, pusieron rumbo de nuevo a su pequeña mansión en la playa de Isla Plana, esta vez habiendo incorporado una tercera tienda para que Javi no tuviera que dormir al raso como la noche anterior, debido a las estrecheces de la tienda número dos.

Esa noche, si que se animaron todos a disfrutar de la magnífica noche murciana, bajando al pequeño bar de la calita frente al camping “Los delfines”. Al contrario que el dia anterior, no hubo música en directo y se tuvieron que conformar con el CD contínuo de grandes éxitos veraniegos de ayer y hoy. Tras un par de rondas de cerveza de barril servida en vaso de plástico (¡¡Nunca lo hagais niños!!), algún mojito y refrescos varios, no pasó ABSOLUTAMENTE nada más y se fueron todos a dormir a las tiendas como niños buenos que eran… (Maquiavelo Dixit)

La noche, con su reparador sueño, el ruido de las hojas mecidas por el viento y los ronquidos del tigre de la tienda de al lado, dejó paso una vez más al cálido abrazo del sol de este, nuestro Mediterráneo.

Hasta el lunes no actualizaré, ya que me voy a  disfrutar un año más de las fiestas de San Lorenzo en Huesca. Pero sin falta seguiré con el relato de la primera inmersión de los cuatro componentes de la escuadra, el “Gah”  y Míguel el “Sobrao”.

Feliz fin de semana a todos.

7 Agosto 2008

Las olas del mar

Dos horas había estado explicando Carlos el significado de ser un buzo, lo importante que es el respeto hacia el mar y todo lo que en el permanece. Las técnicas y los conceptos básicos para realizar una inmersión segura, pasaron a un segundo plano, ante las dulces palabras, mimadas como un pequeño niño, que salían de labios del instructor para concienciar las ávidas mentes de los alumnos, sobre la inmensidad y la importancia del fondo marino.

-Toda la vida proviene del agua. Todos somos hijos del mar. Así, cuando volvemos a él, nos sentimos rodeados de agua, como en el vientre materno-

Palabras como descompresión, bares, inmersión, Kalumet… se quedaban pequeñas en comparación con la experiencia que a todas luces parecía que iban a vivir.

Un sol de justicia, golpeaba ya en sus espaldas cuando Carlos decidió concederles una práctica en la cercana playa junto al embarcadero. En la orilla, mientras las olas acariciaban sutilmente la arena, un dicharachero y bonachón buceador, se acercó para enseñarles, ya dentro del agua, los preceptos básicos de la inmersión.

Jose -que no José, para eso era madrileño y castizo él- de personalidad más alegre y dicharachera que Carlos, y armado con paciencia infinita ante los cuatro berracos maños contra los que le tocó bregar, comenzó a enseñarles a relajarse en el agua. Maniobras como “El despistado” (Mantener la repiración bajo el agua con la nariz descubierta) o el vaciado de las gafas, se mezclaban contínuamente con chistes de lo más típicos dentro de la escuadra y que hicieron las delicias del instructor.

Una vez duchados, y a la espera de que los dos miembros ya licenciados de la escuadra, se decidieran a volver de su inmersión, unas raciones en el bar del puerto servian para aliviar definitivamente las tensiones y los nervios de la mañana. Comentaban detalles de las clases y se aconsejaban unos a otros sobre los procedimientos a seguir durante las prácticas en la playa. Unos minutos después, César y Fernando aparecían preparados ya para dar buena cuenta de la comida junto al resto. Croquetas de bacalao y jamón, morcilla, salchichas, sepia encebollada… se sucedieron los platos durante una hora, tras la cual el sopor se adueño de los pequeños aprendices de buceador.

La tarde comenzó como la mañana había terminado, con un chapuzón. La práctica siguió con las mismas técnicas que ya habían probado, y los chistes evolucionaron conforme las mujeres de la orilla cambiaban su posición al sol ;P

Un rato más tarde y como sería habitual en los próximos dias, subieron para terminar a última hora con una teórica suave impartida de nuevo por Carlos, hasta las nueve y media, hora en la que el sol se ocultaba, y excusa perfecta para tomar una última cerveza antes de ir al camping a cenar.

Bajo la luz de las estrellas, y tras cenar menos copiosamente de lo que hubieran querido, Fernando, Javi, Willy y Quique se decidieron a bajar a la playa, al chiringuito con música en directo que habían podido escuchar la noche anterior y darle una oportunidad a Cupido con alguna lugareña, mientras tomaban un combinado en la arena. César y Goncho por su parte, decidieron quedarse a descansar y guardar fuerzas para el siguiente dia, que prometía ser cuando menos igual de interesante que el anterior.

El gallo podría haberles despertado a la mañana siguiente, si no hubiera sido porque César madrugó más y se dedico a llamar a todos algo así como “Señoritas malcriadas”. Minutos después, marchában todos de nuevo camino de La Azohía para un nuevo día de estudio y práctica playero, no sin antes detenerse a desayunar en “El Dieguito”, café y tostadas -o cocacola light y patatas con allioli en el caso de  César-come-de-todo-.

Una sorpresa les esperaba al llegar a Cabo Tiñoso. Un nuevo alumno que haría cambiar sus vidas para siempre…

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