Hace tiempo que escuché hablar de un cineasta llamado Nacho Vigalondo, por medio de H, Jamfris, Adrik… no me molesté en ver ningún corto suyo, ya que no es excesivo el tiempo de que dispongo a lo largo del dia.
Poco después, y viendo el final de una temporada de “Que vida más triste” (¡¡Ese Borja!!) su nombre volvió a aparecer en la pantalla de mi ordenador: “Capítulos XX y XY guionizados por Nacho Vigalondo”. Fueron dos que me gustaron particularmente.
Busqué en Youtube su nombre, que es lo que se suele hacer en estos casos, y vi “Te quiero” , “7:35 de la mañana”… y me gustaron bastante. Pero por desgracia, cayó en el olvido de una de las múltiples mañanas de vorágine laboral que me asaltan sin previo aviso y que provocan una tarde de siesta eterna, en la que me levanto pensando que tiro mi vida por el retrete, porque no cuelgo los puñeteros cuadros del pasillo. Ahora que lo recuerdo, me voy al taller a por tacos para ponerlos esta tarde…
(5 Minutos después) Bién, como decíamos ayer, olvidé su nombre durante un tiempo, hata que en una superficie comercial de mi ciudad, llamémosla “El tajo anglosajón” una carátula de DVD atrajo mis ojillos hacia un hombre harapiento, envuelto en una máscara hecha con vendas de color rosa y que tijeras en mano destacaba sobre un título intrigante.




