El abismo se abría ante mi, pero ciego como estaba no podía saber de qué manera ni a donde iba a caer. Una mano agarró la capucha. Una voz me instaba a saltar. Un salto de fe, como Indiana Jones en “La última cruzada”. Pero no me sentía como Indy. Me sentía como un corderillo que ve el cuchillo aproximarse sin poder correr al tener las patas atadas.
Fingiendo una tranquilidad y un valor que realmente no tenía, levanté mi pie derecho y salté ligeramente. La capucha se quedaba en la roca, mientras mi cuerpo descendía vertiginosamente hacia el agua. Se habían portado bien. Un salto de no más de tres metros y uno de los secuestradores en el agua, para cualquier imprevisto.
Mis posaderas impactaron con el agua décimas de segundo después y la sensación de verme rodeado de agua fresca, fue superada velozmente por la de estar sumergido y necesitar volver a la superficie. Nadar con coderas y rodilleras es algo más complicado de lo que parece.
La luz de un farol se proyectaba sobre el agua, en el lugar en el que instantes después de emerger mi cabeza, uno tras otro fueron cayendo a mi lado los integrantes del particular grupo de secuestradores. La parte más dura ya había pasado, aunque en ese momento todos se empeñaban en hacerme creer que algo peor estaba por venir.
Aunque sin la capucha, la poca luz que había me impedía ver el lugar en el que nos encontrábamos. Aparentemente un páramo alejado de cualquier civilización. (Después supe que estan en Luesia y que muy cerquita hay un camping). Una vez llegados a los coches, mi cabeza volvió a ser cubierta y tras un trayecto que se me hizo eterno, llegamos al pueblo “Secreto” que iba a ser nuestra base de operaciones de ese fin de semana. Secreto va entre comillas, ya que al llegar vi el nombre en el forjado de las tapas de alcantarilla, y en la casa rural en la que estabamos alojados, lo ponía por todas partes. Morán de Gállego fue nuestro destino y Casa “El Rey” nuestro hospedaje.
Tres plantas de casa, para hasta 15 ocupantes y un salón que podría albergar la final de la superbowl (¡Sageraoooooooooooooo!) nos esperaban para montar la juerga mundial. PlayStation, Singstar, Proyector, cartas, películas (propias y hollywoodienses) y sobre y ante todo, mucha comida y mucha bebida.
El menú con el que me deleitaron los mejores chefs de los golfos de mis amigos, consistió en una cena a base de los nunca bien ponderados tacos del maestro César, La lasaña con extra de todo menos de laminas de pasta de Quique x2, y una parrillada a cargo de los fogoneros Marcos y Javi. Todos ellos, siempre bien acompañados de los pinches oportunos.
Así pues, la primera noche comimos a la mexicana dando buena cuenta de una ingente cantidad de carne picada, pimientos, cebolla, tomate… y con una sobremesa en la que no faltaron las historias, los chistes ni la siempre recurrente película propia de la Escuadra Tendeñera.
Por mi parte, esperaba alguna putada durante la noche. Y no me equivoqué.
Mientras estaba en la cama, toda la tropa apareció en mi cuarto y se abalanzó sobre la cama (No sé como aguantó la pobre). Aprovecharon para meterme mano y darme collejas a cascoporro, pero se portaron bien el resto de la noche y me dejaron dormir. Supongo que la razón era para que descansara, debido a que tenía preparado un dia muy intenso, que empezo con…

No somos nosotros, pero podríamos serlo...





Si recuerdas bien, pasaste por las tres pruebas de La Última Cruzada: Sólo el infiel pasará (¡Feeeeer, que no es así!), Jehova en latín empieza con I (busca la I con la capucha puesta) y el Salto de Fe. Queríamos ponerte también la prueba del cáliz con unos vasos de calimocho aderezados todos menos uno con arsénico, pero el esaborío del farmaceutico no nos lo quiso vender…
comentario por H. — 27 Agosto 2008 @ 3:11 pm |
Lo de escribir Jehova, me esperaba una cosa. No sé si se os ocurrió, pero al ver que la primera prueba era la del penitente, pensé que en la segunda, como iba a estar tapado y no podría ver dónde pisaba, me ibais a hacer pronunciar “Jehova” y tirarme algo como en “La vida de Brian”. Supongo que el pensar en lo que me podríais hacer, me ha hecho preparar las bromas mejor para vuestras despedidas… Preparaos…
Jia, jia, jia, jia!!!
comentario por Goncho — 28 Agosto 2008 @ 11:37 am |
¿¿Para “nuestras” despedidas, hombre blanco?? Ja, cree el ladrón que todos son de su condición… Como no hables por Héctor, Marcos y Javi… sabes que el resto vamos para vestir santos y desvestir santas.
comentario por QQ — 28 Agosto 2008 @ 7:35 pm |