… o tal vez no. O si. Bueno, al menos las cambio un rato.
Se llamaba Rubén, y apareció mientras todos esperaban a Carlos sentados ya en los bancos del Centro de buceo Cabo Tiñoso.
-¡Buenos dias, chicos! un dia perfecto para dar clase -, comenta Carlos, con su habitual sonrisa- Jose, ven un momento por favor. necesito hablar contigo.
Goncho, algo atento a lo que decían los profesores, escucha claramente explicar que el joven recien llegado, es el hijo de una conocida de Carlos. De un metro setenta de estatura, gafas redondas que le daban un aire intelectual, y pose remarcadamente Freak, poseía todos y cada uno de los elementos para cambiar la vida de los integrantes de la Escuadra: todos habían puesto el punto de mira en él. Pobre chaval. No sabía lo que le venía encima…
Las clases de la mañana transcurrieron como el dia anterior, bajo un sol achicharrante. Los temas básicos de buceo, dejaron paso a la física y la química aplicada al submarinismo, tema en el que el querido novato era un consumado experto. No en vano, estudiaba la carrera de químicas…
…desde hacía 14 años. Ya le vale.
Como decía, se presentó como un consumado experto en la materia técnica del curso, aplicando su cuidada experiencia a cada comentario de Carlos. Gracias a eso, obtuvo el primero su mote de buceador. A partir de ese momento, de esa primera clase, fue conocido con el sobrenombre de “El Gah”. (Era debido a su dificultosa o nula pronunciación de la letra S final en las palabras y su sustitución posterior por una H. Así pues, la palabra “GAS” queda “GAH”. Sin embargo pronunciaba perfectamente la S en “GASEH” ¿Se ha notado la ironía?, ¿si?, perfecto…)
Llegó el momento de realizar la segunda práctica en el agua, pero debido a la nueva incorporación, hubieron de repetir todo lo aprendido el dia anterior, que dicho sea de paso, no vino nada mal. Parecía que al pobre Gah le costaba hacer la maniobra del despistado en la playa, y eso que la traía puesta de casa. Mientras el pobre se reponía de los contínuos ahogos, los demás proseguían entrenando, ahora ya solos.
Los chistes y juegos continuaron durante todo el dia, cosa que alejaba a Gah del resto del grupo. Normal sabiendo que los demás se conocían desde hace tanto tiempo que preferían olvidarlo, por que se sentían viejunos. La tarde estaba reservada para la primera práctica de inmersión, ya con el equipo pesado, que sin embargo se retrasó al domingo debido a la llegada de un nuevo amiguito al grupo.
Fue un dia de presentaciones y Míguel (Otro castizo valenciano), un alumno que debido a problemas de oido no pudo completar el examen en su momento, acudió para completar el grupo que ahora pasaba a ser de seis miembros. Y de seis personas también.
Una vez más, y tras la llegada de un nuevo integrante, debieron repetir las mismas técnicas en el agua por la tarde. Para no hacer exactamente lo mismo una y otra vez, Carlos se dedicó a añadirle puntos de dificultad a los ejercicios. Colocarse las gafas bajo el agua, vaciándolas y expulsando el aire que quedaba para vaciar el snorkel mientras tarareas la canción de los pitufos y un calamar te pinza un huevo. Bueno, esto último a lo mejor es un poco exagerado, pero la complicación les hizo tener una mayor confianza en ellos mismos a la hora de afrontar el reto del dia siguiente.
Una vez cenados, en esta ocasión con unos bocadillos varios, pusieron rumbo de nuevo a su pequeña mansión en la playa de Isla Plana, esta vez habiendo incorporado una tercera tienda para que Javi no tuviera que dormir al raso como la noche anterior, debido a las estrecheces de la tienda número dos.
Esa noche, si que se animaron todos a disfrutar de la magnífica noche murciana, bajando al pequeño bar de la calita frente al camping “Los delfines”. Al contrario que el dia anterior, no hubo música en directo y se tuvieron que conformar con el CD contínuo de grandes éxitos veraniegos de ayer y hoy. Tras un par de rondas de cerveza de barril servida en vaso de plástico (¡¡Nunca lo hagais niños!!), algún mojito y refrescos varios, no pasó ABSOLUTAMENTE nada más y se fueron todos a dormir a las tiendas como niños buenos que eran… (Maquiavelo Dixit)
La noche, con su reparador sueño, el ruido de las hojas mecidas por el viento y los ronquidos del tigre de la tienda de al lado, dejó paso una vez más al cálido abrazo del sol de este, nuestro Mediterráneo.
Hasta el lunes no actualizaré, ya que me voy a disfrutar un año más de las fiestas de San Lorenzo en Huesca. Pero sin falta seguiré con el relato de la primera inmersión de los cuatro componentes de la escuadra, el “Gah” y Míguel el “Sobrao”.
Feliz fin de semana a todos.





Pobres chavales…poniéndoles motes…a vosotros no os pusieron ellos?
Comment por Lau — 8 Agosto 2008 @ 11:28 am |
¡Arto! ¡Pulisía! ¡Dame lah putah llaveh del coshe, joputa!… Todavía resuenan en mi cabeza esas lindas palabras. Y no podría ser de otra manera… Miguel lo vale… no en vano es de Valencia
Comment por QQ — 8 Agosto 2008 @ 11:33 am |
Supongo que nos lo habrán puesto, pero solo lo utilizarán en la intimidad de su hogar, o entre sus amigos (los de Gah) que comentaré el lunes…
QQ: Lo de la pulishia me lo guardo tambien para el post de anécdotas que pondré junto a las fotos.
Comment por Goncho — 8 Agosto 2008 @ 11:40 am |
Que carajo de amigos va a tener el gah de los cojones, si los psiquiatras y su peluche de don Pimpon no cuentan como tales…
Saludos desde la plaza de la Bastilla, donde los hombres son hermosos y las mujeres tienen bigote.
Comment por Cesar — 8 Agosto 2008 @ 5:49 pm |
Buena nuey… La Escuadra Tendeñera ya es anfibia y sus últimos elementos ya han retornado a la capital de la Corona. La tristeza me embarga así que hasta que no supere la depresión postinmersión no volveré a ser persona. Siento un gran vacío en mi interior, aunque puede que sea hambre. Abrazos a nuestros exploradores en el extranjero (París y Huesca, cercana pero no menos peligrosa).
Comment por QQ — 8 Agosto 2008 @ 10:04 pm |